recuerden, recuerden el 5 de noviembre

5 noviembre 2009

recuerden, recuerden, el 5 de noviembre.
conspiración, pólvora y traición.
no veo la demora, y siempre es la hora
de evocarla sin dilación.

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hacksel y geektel

25 octubre 2009

una adaptación del cuento hänsel y gretel, de los hermanos grimm, a los tiempos que corren. un cuento sobre sistemas operativos, software libre y propietario, propiedad intelectual y sociedad-red. Leer el resto de esta entrada »


y si no hablamos de ideología, ¿de qué hablar entonces?

1 octubre 2009

un ficticio diálogo telefónico entre dos políticos. quién sabe, a lo mejor es hasta real…

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cyber ego

30 septiembre 2008
un cyber ego nace el día en que eliges un nick para siempre, para todos los sitios web de los que formas parte. bendita 2.0. cuando colocas ese nick en el messenger, nunca más puedes renegar de él. nunca serías capaz de matarlo. jekill había tenido claro su nick desde siempre. la casualidad, su apellido, lo casi obligaba a usar hyde. y, claro, hyde se convirtió en el cyber ego de jekill.

cuando uno reconoce a su cyber ego, su personalidad entonces empieza a crecer y a adquirir características que lo diferencian (aunque no lo desvinculan) del yo real. hace tiempo, la historia más interesante que uno podía contar sobre su cyber ego era “cómo elegí mi nick”. pero desde que la sociedad se sumergió en el mundo virtual de la web 2.0, el cyber ego y el yo real viven vidas paralelas y muy distintas. cada uno tiene su propia historia. hyde era todo lo que jekill había deseado siempre ser. o, mejor dicho, hyde tenía todas las partes buenas de jekill, potenciadas, a veces incluso exageradas, pero no sus partes malas. si jekill era tímido y (bastante) cobarde, hyde era atrevido, irreverente y follonero. si jekill rara vez se atrevía a expresar su opinión en público, hyde era un auténtico líder de masas.

jekill a veces soñaba con poder tener la fuerza, la capacidad de liderazgo, el don de gentes, de hyde. deseaba que por un día hyde trascendiera la pantalla de aquél ordenador y tomara su cuerpo. pero, si bien estaban conectados por un simple doble click, la realidad es que estaban separados por todo un mundo.

pero un día fue hyde el que descubrió cómo salir al mundo real. todo residía en la mente de jekill. aprovechó para ello una llamada telefónica de jekill a un amigo suyo:
-soy jekill.
-¿qué jekill?
-jekill… hyde.

hyde había tomado el control de jekill. pocos días después se sorprendío a sí mismo colocando el nombre de hyde sobre la rúbrica de jekill. jekill había muerto.


los tres errores de mi viaje a ítaca

4 julio 2008

- emprendí mi viaje hacia ítaca. mis instrumentos de navegación fueron una rosa y un compás. al principio no supe qué hacer con ellos. así es que los llevé cogidos en la mano. nada tienen en común una rosa y un compás, salvo una cosa, la más letal: ambos pinchan. por eso, al cabo de un tiempo -con las manos ya ensangrentadas y doloridas- decidí guardarlos en la mochila.

un amigo me aconsejó que procurara que mi viaje fuera largo, que visitara las ciudades de egipto y me detuviera en los mercados de fenicia. y así lo hice.

mas de tal forma me atraparon y me absorbieron los encantos de esos mercados, que no supe salir de ellos. entonces fui a echar mano, de nuevo, de la rosa y el compás. pero la rosa se había marchitado, y el compás, del cual no limpié el sudor de mi mano antes de guardarlo, se había oxidado. creía estar perdido para siempre en fenicia.

por suerte, puede cambiar algunas otras cosas que llevaba en la mochila -un libro de poemas, una harmónica y un pincel- por una rosa y un compás nuevos.

pero, justo cuando estaba a punto de cerrar el trato, lo vi: un mapa que marcaba el camino hasta ítaca.

con la ayuda del mapa, conseguí volver a mi barco. seguí la línea roja dibujada en él, durante trece días de navegación. cuando llegué al punto marcado, sólo había agua. o me habían engañado con el mapa, o me había equivocado en algún momento en el rumbo, o, tal vez, ítaca simplemente no existe.

- tal vez sean un poco las tres cosas. verás, chico, ítaca no está en un lugar determinado. cada cual la encuentra en un sitio distinto. por tanto, no se puede localizar en ningún mapa. ese mapa que tú tienes sólo es válido para aquél que lo dibujó. es un iluso, y es obvio que no aprendió nada en su viaje, si cree que puede marcar el camino hacia ítaca a otras personas.

por otro lado, dime, ¿qué técnicas utilizaste para guiarte con el mapa?

- utilicé los conocimientos que adquirí en alejandría sobre las estrellas, señor.

- te das cuenta entonces de cuánto es importante lo que aprendas por el camino. te das cuenta, joven, de que lo realmente importante en tu viaje no es en sí llegar a ítaca, sino el camino, lo que aprendas en él, porque eso te llevará a buen puerto, te llevará a ítaca.

si con eso que aprendiste no has podido llegar, es porque entonces te falta mucho por aprender, mucho camino por recorrer. debes procurar que tu camino sea largo, como te dijo tu amigo, pero, por largo que sea, nunca pierdas de vista cuál es tu destino: ítaca.

- pero entonces, ítaca sí que existe. dijiste que si no la había encontrado era un poco por cada uno de los tres errores que yo barajaba.

- chico, eres aún bastante joven. con el tiempo aprenderás que nunca podrás encontrar ítaca en el mar, si no la encuentras primero en tu corazón. de igual modo que te dijeron que nunca me encontrarías a mí si no era tu alma la que me invocaba ante tí, ítaca nunca existirá si no existe primero en tu interior.

- pero mi espíritu es débil, señor, no es capaz de materializar islas en medio del mar.

- si fueras débil no habrías sido capaz de llegar hasta aquí. la debilidad no es una excusa. es sólo cuestión de tiempo, y de que tu camino sea largo.

- y, si el camino es tan largo, ¿cómo puedo estar seguro de que nunca olvidaré mi objetivo?

- ¿no te has preguntado para qué sirven la rosa y el compás? pues precisamente para eso: las espinas de la rosa, el dolor que te causan en la mano, hará que nunca te olvides de que debes llegar a ítaca. el compás deberías poder utilizarlo para trazar tu recorrido en el mapa, pero, además, con sus puntas podrás extraer las espinas que se te queden calvadas. da igual que esté oxidado, o que la rosa esté marchita. te seguirán valiendo.

entonces, el magnánimo ser me devolvió también el libro de poemas, la harmónica y el pincel y dijo:

- toma. nunca vuelvas a desechar nada de lo que tomes por el camino. seguramente algún día te servirá para algo. tal vez para encantar a alguna sirena, o para amansar a un cíclope.

por último, te pediré que no le cuentes a nadie que he sido benévolo contigo. diles que soy despiadado, colérico y feroz. si no, me buscarían a mí en lugar de buscar ítaca.

y se volvió a sumergir en las aguas, como si nada de aquello hubiese ocurrido nunca.


inspirado en el poema ítaca, de konstantinos kaváfis.


pisalo! pisalo!

30 junio 2008
una maravillosa historia de fútbol, paz, y amor.

acto primero: deportivo de la coruña-sevilla, partido de liga. riazor, febrero de 1993.

maradona (sevilla) da una patada involuntaria en la cara a albistegi (deportivo). a maradona, no le ocurre nada, albistegi cae en el campo con la cara sangrando. mientras maradona está pidiendo disculpas e interesándose por el estado del rival, domingo pérez, masajista del sevilla, atiende al deportivista. a bilardo, el entrenador del sevilla, esto le irrita y empieza un monólogo tal que así:

acto segundo: cualquier partido de fútbol jugado en españa a partir del depor-sevilla de febrero de 1993.

el “pisalo! pisalo!” cobra fama y se convierte en grito de guerra de las hinchadas españolas. cada vez que un jugador cae al suelo, u ocurre cualquier otro incidente, uno de los dos fondos de las gradas (donde suelen colocarse los hinchas) empieza a corear “pisalo! pisalo! pisalo!”.

acto tercero: zaragoza-chelsea, partido de ida de la semifinal de la recopa de europa. la romareda, abril de 1995.

el zaragoza va ganando por 2-0. la afición zaragocista es un espectáculo. aún así, la londinense no se amilana, y también se hacen notar. esnaider marca el 3-0. los nervios se crispan en el fondo sur (donde están los ingleses), y los hooligans empiezan a liarla. llega un punto en que tiene que intervenir la policía, armada con cascos, escudos y porras, para reducir a los británicos que están provocando los altercados. paulatinamente el fondo norte empieza a cantar “pisalo! pisalo! pisalo!”, animando a la policía a que utilice la violencia contra los hooligans.

de repente, y de forma inexplicable, los ingleses se paran, empiezan a aplaudir a la afición maña y se calman los ánimos. la policía se retira y el partido continúa con normalidad hasta que concluye.

acto cuarto: reino unido, día después del partido.

el diario británico the sun se deshace en elogios hacia la afición española, que con su cántico “peace and love, peace and love, peace and love” consiguió calmar a los hooligans.


661

29 mayo 2008
¿hay algo más bizarro que un viaje granada-madrid, de madrugada, en un autobús clase supra escuchando, entre otras, la novena sinfonía de beethoven?

sí: el mismo viaje en el recorrido opuesto, en un autobús de clase normal, por la mañana, después de haber pasado la noche sin dormir, escuchando cómo un locutor de onda cero narra los acontecimientos de la carga de la brigada ligera… y de postre, bartok -cuatro horas de vuelta y vuelta a diversas piezas de béla bartok-. desde luego, alsa tiene un gusto exquisito a la hora de elegir sus hilos musicales.

la carga de la brigada ligera es otra de esas épicas historias verídicas de pocos soldados contra muchísimos que ponen en alza su valor -de los soldados- de igual manera que evidencian el sinsentido y la absurdidez de la guerra. pongámonos en situación:

hacia 1850, el imperio otomano estaba en recesión. ya habían perdido los balcanes. otro imperio, el ruso, estaba en auge y expansión. el zar nikolai i quiso avanzar las tropas a las fronteras por si caía la breva, y no se le ocurrió una excusa más tonta para hacerlo que solicitar a los otomanos la custodia de los santos lugares de oriente medio. y es que esa región siempre ha sido, y lo será mientras pervivan las tres religiones semíticas, fruto de deseo y origen de guerras.

intuyendo las intenciones del zar, los turcos dijeron que nanai de la china. en esa coyuntura, los franceses, que siempre están a la que salta, pidieron también para sí la custodia de estos lugares, y los otomanos se la concedieron. estalló entonces la guerra de crimea. de un lado rusos, y de otro turcos y franceses, a los que pronto se sumaron los ingleses por intereses estratégicos -asegurar el paso hacia su principal colonia de la época, la india-. y fueron precisamente los ingleses los protagonistas de este -cuanto menos- curioso episodio.

el 25 de octubre de 1854 tuvo lugar la batalla de balaklava. a primera hora de la mañana, con una niebla que no dejaba ver la punta de la nariz, el ejército ruso atacó por sorpresa los destacamentos de la alianza otomano-franco-británica. hizo gran daño en los destacamentos francés y turco. sin embargo, la caballería pesada inglesa, el brazo fuerte de su ejército, respondió bien. abrió una brecha en el frente ruso y los hizo retroceder.

alrededor de las once de la mañana, los británicos tenían la batalla casi ganada. sin embargo, los rusos empezaron a efectuar unos movimientos que desconcertaron a lord raglan, el comandante en jefe del ejército británico: empezaron a retirar los cañones de los destacamentos turcos que habían tomado. ante la presteza y la incertidumbre, tuvo que tomar una decisión precipitada. envió entonces, a través del capitán nolan, correo, un mensaje a lord cardigan, general de la brigada de caballería ligera, que a él, en el momento de emitirlo, le pareció bastante claro: “que la caballería avance rápidamente hacia adelante, persiga al enemigo, e intente impedir que retire sus cañones. la artillería montada puede acompañarle. la caballería francesa se encuentra a su derecha. inmediato.”

sin embargo, al parecer, a lord cardigan no le resultó tan claro el mensaje, lo malentendió, y tomó otra decisión precipitada. reunió a sus seiscientos sesenta hombres y, encabezándolos, cargó directamente y a pecho descubierto contra la artillería pesada del núcleo del ejército ruso -en vez de contra los puestos turcos que habían tomado los rusos-. seiscientos sesenta y un dragones ligeros, lanceros y húsares cabalgando por un kilómetro y medio de corredor de cañones enemigos a ambos flancos, contra un frente de 5.240 soldados de infantería pesada y más de cincuenta piezas de artillería pesada. casi doscientos hombres murieron y otros tantos resultaron heridos. muchas más fueron las bajas entre las monturas. al final de la carga, de los 661, sólo quedaron vivos y a caballo algo más de cien. sin embargo la batalla concluyó en victoria para los aliados.

¿una gesta épica y gloriosa? sí, puede ser. pero también absurda e inútil. ése es el espíritu de la guerra: el sinsentido y la ceguera del orgullo.

al poco tiempo, lord alfred tennyson inmortalizó el episodio en un poema llamado la carga de la brigada ligera de cuyos versos cabe destacar los siguientes:

¡adelante, la brigada ligera!
¿alguno desfalleció?
no aunque el soldado supiera
que alguien cometió un error,
no era cosa suya replicar,
ni preguntarse el por que,
solo cumplir con su deber y morir
en el valle de la muerte
cabalgaron los seiscientos.

ese es el sinsentido de la guerra: matar o morir… porque sí, porque alguien de arriba lo ha dicho.

más información en la wikipedia.
música: sonata para violín, primer movimiento, ciaccone; béla bartok.
imagen: carga de la brigada ligera; richard caton woodville.


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