galope

16 diciembre 2009

las tierras, las tierras, las tierras de españa,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡a galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

a corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de españa, en las herraduras.
galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡a galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡a galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

rafael alberti. Leer el resto de esta entrada »


creo que soy tonto… o tal vez simplemente soy feliz

11 junio 2009

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jodidas guerras

12 febrero 2009

la guerra di piero
fabrizio de andré
traducción libre por un servidor

duermes sepulto en un campo de trigo.
no es la rosa, no es el tulipán
quien te vigila de la sombra de los fosos:
son mil amapolas rojas.

“a lo largo de las orillas de mi torrente
quiero que bajen los lucios plateados,
no más cadáveres de soldados
llevados en brazos de la corriente.”

así decías, y era invierno.
y como los demás, hacia el infierno
te vas triste como el que debe;
el viento te escupe en la cara la nieve.

“párate, piero, párate ahora.
deja que el viento te pase de largo.
de los muertos en batalla porta la voz,
quien dio la vida tendrá a cambio una cruz.”

pero tú no lo oíste, y el tiempo pasaba
con las estaciones a paso ligero,
y llegaste a vadear la frontera
en un buen día de primavera.

y mientras marchabas con el alma a cuestas
viste un hombre en el fondo del valle
que tenía tu mismo idéntico humor,
pero el uniforme de otro color.

“¡dispárale, piero! ¡dispárale ahora!
y después de un golpe, dispárale más,
hasta que lo veas expirar,
caer a tierra y cubrir su sangre.”

“si le disparo en la frente o en el corazón,
tan sólo el tiempo tendrá para morir.
pero a mí el tiempo me sobrará para ver…
… ver la cara de un hombre que muere.”

y mientras sigues este pensamiento,
aquél se gira, te ve, tiene miedo,
y agarrada la artillería
no te devuelve la cortesía.

caíste a tierra sin un lamento
y te diste cuenta en un sólo momento
de que el tiempo no te habría bastado
a pedir perdón por todos tus pecados.

caíste a tierra sin un lamento
y te diste cuenta en un sólo momento
de que tu vida acababa aquél día
y nunca más retornarías.

“ninetta mía, morir en mayo,
requiere tanto, demasiado coraje.
ninetta bella, directo al infierno,
habría preferido ir en invierno…”

y mientras el trigo estaba escuchándote
dentro de las manos apretabas el fusil,
y dentro de la boca apretabas palabras
demasiado heladas para derretirse al sol.

duermes sepulto en un campo de trigo.
no es la rosa, no es el tulipán
quien te vigila de la sombra de los fosos:
son mil amapolas rojas.


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