recuerden, recuerden el 5 de noviembre

5 noviembre 2009

recuerden, recuerden, el 5 de noviembre.
conspiración, pólvora y traición.
no veo la demora, y siempre es la hora
de evocarla sin dilación.

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sous les tweets, la plage

4 noviembre 2009

sous les tweets, la plage

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y si no hablamos de ideología, ¿de qué hablar entonces?

1 octubre 2009

un ficticio diálogo telefónico entre dos políticos. quién sabe, a lo mejor es hasta real…

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cabreo sostenible

3 septiembre 2009

o eficiencia energética en los modos de pensar.

la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. la energía que se emplea en un trabajo, no se puede emplear en otro, hasta que haya completado un ciclo completo. si ante un problema gastamos nuestra energía psíquica, emocional (y a veces física Leer el resto de esta entrada »

matrix recognized

14 julio 2009

o ¡hay que ver las cosas que se dicen!

se dice que realmente vivimos en matrix, o en una caverna, según las preferencias del lector. pero olvídese de sombras proyectadas en la pared, o de tecnocracias y simulaciones. el metaverso en que vivimos es mucho más cercano y tangible. abra su mente, y piense en aquellos indicios que día a día se ven por todas partes. Leer el resto de esta entrada »


cyber ego

30 septiembre 2008
un cyber ego nace el día en que eliges un nick para siempre, para todos los sitios web de los que formas parte. bendita 2.0. cuando colocas ese nick en el messenger, nunca más puedes renegar de él. nunca serías capaz de matarlo. jekill había tenido claro su nick desde siempre. la casualidad, su apellido, lo casi obligaba a usar hyde. y, claro, hyde se convirtió en el cyber ego de jekill.

cuando uno reconoce a su cyber ego, su personalidad entonces empieza a crecer y a adquirir características que lo diferencian (aunque no lo desvinculan) del yo real. hace tiempo, la historia más interesante que uno podía contar sobre su cyber ego era “cómo elegí mi nick”. pero desde que la sociedad se sumergió en el mundo virtual de la web 2.0, el cyber ego y el yo real viven vidas paralelas y muy distintas. cada uno tiene su propia historia. hyde era todo lo que jekill había deseado siempre ser. o, mejor dicho, hyde tenía todas las partes buenas de jekill, potenciadas, a veces incluso exageradas, pero no sus partes malas. si jekill era tímido y (bastante) cobarde, hyde era atrevido, irreverente y follonero. si jekill rara vez se atrevía a expresar su opinión en público, hyde era un auténtico líder de masas.

jekill a veces soñaba con poder tener la fuerza, la capacidad de liderazgo, el don de gentes, de hyde. deseaba que por un día hyde trascendiera la pantalla de aquél ordenador y tomara su cuerpo. pero, si bien estaban conectados por un simple doble click, la realidad es que estaban separados por todo un mundo.

pero un día fue hyde el que descubrió cómo salir al mundo real. todo residía en la mente de jekill. aprovechó para ello una llamada telefónica de jekill a un amigo suyo:
-soy jekill.
-¿qué jekill?
-jekill… hyde.

hyde había tomado el control de jekill. pocos días después se sorprendío a sí mismo colocando el nombre de hyde sobre la rúbrica de jekill. jekill había muerto.


los tres errores de mi viaje a ítaca

4 julio 2008

- emprendí mi viaje hacia ítaca. mis instrumentos de navegación fueron una rosa y un compás. al principio no supe qué hacer con ellos. así es que los llevé cogidos en la mano. nada tienen en común una rosa y un compás, salvo una cosa, la más letal: ambos pinchan. por eso, al cabo de un tiempo -con las manos ya ensangrentadas y doloridas- decidí guardarlos en la mochila.

un amigo me aconsejó que procurara que mi viaje fuera largo, que visitara las ciudades de egipto y me detuviera en los mercados de fenicia. y así lo hice.

mas de tal forma me atraparon y me absorbieron los encantos de esos mercados, que no supe salir de ellos. entonces fui a echar mano, de nuevo, de la rosa y el compás. pero la rosa se había marchitado, y el compás, del cual no limpié el sudor de mi mano antes de guardarlo, se había oxidado. creía estar perdido para siempre en fenicia.

por suerte, puede cambiar algunas otras cosas que llevaba en la mochila -un libro de poemas, una harmónica y un pincel- por una rosa y un compás nuevos.

pero, justo cuando estaba a punto de cerrar el trato, lo vi: un mapa que marcaba el camino hasta ítaca.

con la ayuda del mapa, conseguí volver a mi barco. seguí la línea roja dibujada en él, durante trece días de navegación. cuando llegué al punto marcado, sólo había agua. o me habían engañado con el mapa, o me había equivocado en algún momento en el rumbo, o, tal vez, ítaca simplemente no existe.

- tal vez sean un poco las tres cosas. verás, chico, ítaca no está en un lugar determinado. cada cual la encuentra en un sitio distinto. por tanto, no se puede localizar en ningún mapa. ese mapa que tú tienes sólo es válido para aquél que lo dibujó. es un iluso, y es obvio que no aprendió nada en su viaje, si cree que puede marcar el camino hacia ítaca a otras personas.

por otro lado, dime, ¿qué técnicas utilizaste para guiarte con el mapa?

- utilicé los conocimientos que adquirí en alejandría sobre las estrellas, señor.

- te das cuenta entonces de cuánto es importante lo que aprendas por el camino. te das cuenta, joven, de que lo realmente importante en tu viaje no es en sí llegar a ítaca, sino el camino, lo que aprendas en él, porque eso te llevará a buen puerto, te llevará a ítaca.

si con eso que aprendiste no has podido llegar, es porque entonces te falta mucho por aprender, mucho camino por recorrer. debes procurar que tu camino sea largo, como te dijo tu amigo, pero, por largo que sea, nunca pierdas de vista cuál es tu destino: ítaca.

- pero entonces, ítaca sí que existe. dijiste que si no la había encontrado era un poco por cada uno de los tres errores que yo barajaba.

- chico, eres aún bastante joven. con el tiempo aprenderás que nunca podrás encontrar ítaca en el mar, si no la encuentras primero en tu corazón. de igual modo que te dijeron que nunca me encontrarías a mí si no era tu alma la que me invocaba ante tí, ítaca nunca existirá si no existe primero en tu interior.

- pero mi espíritu es débil, señor, no es capaz de materializar islas en medio del mar.

- si fueras débil no habrías sido capaz de llegar hasta aquí. la debilidad no es una excusa. es sólo cuestión de tiempo, y de que tu camino sea largo.

- y, si el camino es tan largo, ¿cómo puedo estar seguro de que nunca olvidaré mi objetivo?

- ¿no te has preguntado para qué sirven la rosa y el compás? pues precisamente para eso: las espinas de la rosa, el dolor que te causan en la mano, hará que nunca te olvides de que debes llegar a ítaca. el compás deberías poder utilizarlo para trazar tu recorrido en el mapa, pero, además, con sus puntas podrás extraer las espinas que se te queden calvadas. da igual que esté oxidado, o que la rosa esté marchita. te seguirán valiendo.

entonces, el magnánimo ser me devolvió también el libro de poemas, la harmónica y el pincel y dijo:

- toma. nunca vuelvas a desechar nada de lo que tomes por el camino. seguramente algún día te servirá para algo. tal vez para encantar a alguna sirena, o para amansar a un cíclope.

por último, te pediré que no le cuentes a nadie que he sido benévolo contigo. diles que soy despiadado, colérico y feroz. si no, me buscarían a mí en lugar de buscar ítaca.

y se volvió a sumergir en las aguas, como si nada de aquello hubiese ocurrido nunca.


inspirado en el poema ítaca, de konstantinos kaváfis.


la caverna

8 mayo 2008

¿y dices que tras ese vidrio está la realidad? ¿cómo me lo podrías demostrar? ¿cómo te podría yo creer…?

a veces, granada me hace llorar

2 mayo 2008


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